Informe de colaboración liderada por la comunidad en la legislación contra el racismo 

Resumen ejecutivo 

People having a discussion at the office

Descripción General 

En el 2022, el Gobierno de Columbia Británica (B.C.) dio un paso importante contra el racismo sistémico mediante la introducción de la Ley de Datos contra el Racismo (Anti-Racism Data Act, ARDA). Esto permitió al gobierno provincial recopilar datos desglosados por grupo racial para derribar las barreras que impiden a las personas racializadas recurrir a los programas y servicios gubernamentales. Partiendo de esta base, la Provincia está impulsando ahora una legislación más amplia contra el racismo para tomar medidas basadas en los hallazgos de la ARDA y otras fuentes, con el fin de enfrentar y desmantelar el racismo sistémico. 

Para garantizar que esta legislación sea eficaz e inclusiva, la Provincia llevó a cabo amplios procesos de consulta y colaboración durante el 2023. Estos incluyeron un cuestionario público en línea, consultas específicas y desarrollos colaborativos mediante alianzas con los pueblos indígenas, además de diálogos con las comunidades racializadas dirigidos por organizaciones comunitarias en toda B.C. Este enfoque de creatividad colectiva reflejó un esfuerzo intencional para desarrollar una legislación que reconozca e integre activamente una diversidad de perspectivas y experiencias para enfrentar el racismo sistémico. 

Al involucrar a las organizaciones comunitarias de B.C., se reconoció su papel clave para enfrentar el racismo sistémico y fomentar el multiculturalismo y la lucha contra el racismo. Estas organizaciones tienen conexiones de base y un profundo conocimiento de los contextos locales que las hacen indispensables para crear intervenciones culturalmente sensibles y promover cambios en las políticas. Proporcionan plataformas clave para la sanación cultural, apoyan enfoques de sanación colectiva y facilitan iniciativas de concientización e inclusión. Además, son fundamentales para garantizar la rendición de cuentas en el gobierno, promover la vinculación comunitaria y abogar por la implementación equilibrada del multiculturalismo y el antirracismo en las políticas e iniciativas gubernamentales. Sus esfuerzos no solo contribuyeron al objetivo inmediato de elaborar una legislación eficaz contra el racismo, sino también al objetivo más amplio de construir una sociedad más inclusiva y equitativa en Columbia Británica. 


Temas universales 

Los procesos colaborativos liderados por la comunidad revelaron tres temas universales. Estos temas denotaron áreas de enfoque entrelazadas en diversos sectores, como la educación desde el kínder hasta el grado 12 (K-12), los servicios médicos, la aplicación de la ley y el empleo.  

Un elemento central de la lucha contra el racismo sistémico es la necesidad de contar con marcos educativos integrales, empezando por el sistema K-12. Los participantes destacaron la importancia de educar a la juventud sobre la historia del racismo en Canadá y la necesidad de hacer campañas de sensibilización pública para fomentar la empatía y la comprensión. Estas iniciativas se consideraron fundamentales para cerrar las brechas entre comunidades y reforzar la eficacia de las prácticas multiculturales y antirracistas. Además, se propuso implementar capacitación obligatoria contra el racismo y talleres de competencia cultural para los profesionales que trabajan en el sector de servicios públicos, incluyendo profesores, personal de atención médica y autoridades encargadas del cumplimiento de la ley. 

Los diálogos también enfatizaron la necesidad de contar con mecanismos de rendición de cuentas para enfrentar los prejuicios raciales y la discriminación en diversos ámbitos, incluyendo el sector educativo y los lugares de trabajo. Se consideró esencial establecer prácticas claras de rendición de cuentas para reconocer el perjuicio causado por el racismo y prevenir futuras incidencias. Esto incluyó la necesidad de contar con informes transparentes, evaluaciones independientes y consecuencias para las violaciones de las políticas antirracistas.  

El proceso de consulta reveló que, aunque el multiculturalismo y el antirracismo son conceptos distintos, están interconectados y pueden reforzarse mutuamente. Se celebró al multiculturalismo por su enfoque en la diversidad y el intercambio cultural, pero, sin la lente crítica del antirracismo, también se identificó el riesgo de que pudiera ser visto como algo simbólico. Por otro lado, el antirracismo se caracterizó por su enfoque proactivo y sistémico para eliminar barreras, pero también se reconoció que a menudo se interpretaba como una provocación y una confrontación. Los participantes consideraron que la integración de estos enfoques es crucial para construir una sociedad inclusiva y equitativa, reconociéndola como un esfuerzo continuo y una responsabilidad colectiva.  

Estos temas resaltaron la complejidad de hacer frente al racismo sistémico y la necesidad de contar con un enfoque polifacético. Se consideró que la reforma educativa, especialmente en el sistema K-12, era fundamental para un cambio a largo plazo. Los sectores de la atención médica, la aplicación de la ley y el empleo también se identificaron como áreas que requieren reformas significativas para garantizar servicios equitativos y encarar la naturaleza sistémica del racismo. De esta manera, el proceso colaborativo sentó las bases de una estrategia integral que entrelaza la reforma educativa, los mecanismos de rendición de cuentas y la integración del multiculturalismo y la lucha contra el racismo para combatir eficazmente el racismo sistémico. 

Temas especiales 

Durante el proceso colaborativo, se hizo evidente que entender las preocupaciones específicas de las diversas comunidades era crucial para comprender la naturaleza multifacética del racismo. Los temas especiales que se destacan a continuación ponen en relieve el hecho de que las diferentes comunidades marginadas no experimentan el racismo de la misma manera y resaltan la necesidad de contar con respuestas adaptadas y matizadas. 

Las comunidades de la diáspora africana y las personas canadienses negras enfatizaron la necesidad de contar con iniciativas antirracistas específicas que reconozcan la naturaleza única del racismo contra las personas negras y su intersección con otras formas de discriminación racial. Las principales áreas de atención incluyeron los servicios de sanación que tomen en cuenta los aspectos culturales, las reparaciones y la integración de la historia y la cultura de las personas afrocanadienses en la vida pública. La comunidad se pronunció a favor de la participación y representación directa del gobierno en la toma de decisiones, subrayando la importancia de la rendición de cuentas del gobierno, especialmente en las interacciones con las fuerzas del orden.  

La diáspora asiática señaló como principales preocupaciones las barreras lingüísticas y el aumento de la violencia antiasiática. Expresaron la necesidad de contar con servicios de apoyo en varios idiomas e iniciativas para contrarrestar la discriminación y disipar estereotipos. Otras cuestiones cruciales identificadas fueron el apoyo psicológico adaptado a las experiencias de los inmigrantes racializados y la necesidad de abordar el miedo y la autocensura entre los nuevos inmigrantes.  

Para las comunidades del sur y el oeste de Asia, los temas más significativos fueron las barreras lingüísticas, el reconocimiento de las acreditaciones profesionales extranjeras y el apoyo intergeneracional. Se debatieron los desafíos que plantean los estereotipos de las minorías modelo y los prejuicios internos dentro de las comunidades racializadas, y se enfatizó la necesidad de contar con educación más amplia para fomentar la comprensión intercomunitaria y el respeto mutuo.  

Las comunidades indígenas canadienses se centraron en otorgar el poder y los medios necesarios a los pueblos indígenas canadienses para dirigir sus propios sistemas y garantizar la rendición de cuentas con consecuencias tangibles para el racismo en el sector de salud y el de justicia penal, entre otros. Otros elementos clave identificados fueron la importancia de una atención médica que tome en cuenta los aspectos culturales y las prácticas tradicionales de sanación, así como las reformas del sistema de justicia penal.  

Los jóvenes en edad escolar de Columbia Británica se pronunciaron firmemente a favor de un plan de estudios K-12 que aborde directamente el racismo y la discriminación; también propusieron que se dé capacitación especializada en sensibilidad cultural y antirracismo a los docentes. Se destacó la importancia de la representación inclusiva y diversa dentro del sistema escolar, junto con la necesidad de disponer de programas de intercambio cultural y políticas equitativas para los niños inmigrantes.  

Los alumnos universitarios, y en particular los estudiantes internacionales, manifestaron su preocupación por los prejuicios raciales en entornos académicos, incluyendo la discriminación lingüística y el temor a sufrir represalias por denunciar incidentes racistas. Subrayaron la necesidad de contar con apoyo sistémico más amplio, que incluya políticas de colegiaturas equitativas y mejores mecanismos para hacer frente al racismo.  

En las zonas rurales, las cuestiones clave fueron el transporte, los problemas de infraestructura, el papel de las empresas locales y la presencia de un racismo más evidente. Las mejoras en el transporte público, el acceso a servicios esenciales y la educación sobre la historia de la colonización se identificaron como pasos necesarios para la equidad y la inclusión.  

Las comunidades basadas en la fe enfrentaron barreras de múltiples niveles debido a la intersección de raza, etnia y religión. Resaltaron la necesidad de disponer de políticas religiosas inclusivas, de representación positiva en los medios de comunicación y de sortear las normas sociales. Otras preocupaciones significativas fueron la discriminación contra atuendos religiosos visibles y la falta de representación positiva de diversas prácticas religiosas. 

Estas diversas experiencias ponen de relieve que no existe un enfoque único para hacer frente al racismo. Los distintos encuentros de cada comunidad con el racismo exigen acciones específicas e informadas que reconozcan y aborden las diversas formas de discriminación racial. Esta comprensión matizada es esencial para desarrollar estrategias y políticas antirracistas eficaces que sean realmente inclusivas y respondan a las necesidades de las comunidades indígenas y otras comunidades racializadas en Columbia Británica.  


Conclusión 

El proceso de colaboración liderado por la comunidad en Columbia Británica destacó el papel indispensable de las organizaciones comunitarias para dar forma a una legislación antirracista con impacto. Las arraigadas conexiones y la amplia comprensión de las experiencias únicas y universales del racismo en las distintas comunidades aportaron ideas vitales. Al integrar estas perspectivas diversas, el proceso sirvió para reconocer la naturaleza polifacética del racismo sistémico. También garantizó que la legislación pudiera adaptarse para abordar los desafíos comunes y particulares a los que se enfrentan los diferentes grupos. Este enfoque colaborativo e inclusivo sentó un precedente para crear una legislación receptiva y representativa de las necesidades de las diversas comunidades, con el fin de promover una provincia equitativa e inclusiva.